jueves, 26 de noviembre de 2009

Teoría psicosocial de Erikson.

Erik Erikson era, básicamente, un psicólogo del Yo freudiano, aunque bastante más centrado en aplicar esa teoría a la sociedad y la cultura que la mayoría de los freudianos, de ahí el nombre que recibe su principal teoría, psicosocial. Erikson redefine y amplía la teoría de los estadios de Freud. Pasó de los cinco estadios de Freud a considerar ocho, añadiendo tres etapas en la adultez, contradiciendo la idea de Freud de que el desarrollo psicológico quedaría detenido en la primera adolescencia (en torno a los 13 años).
Postuló la existencia de ocho fases por las que la persona va progresando, siempre determinado (en parte) por el éxito o el fracaso en las fases previas.Cada una de las fases incluye unas ciertas tareas o funciones, todas ellas psicosociales. Hay un tiempo óptimo para ir completando las etapas, y nunca es conveniente querer ir más deprisa o más despacio de lo recomendable. Si superamos con éxito una etapa, obtendremos ventajas que nos servirán en el resto de las etapas. Si tenemos dificultades en una de ellas, arrastraremos las consecuencias de esas dificultades por las siguientes.
Pasamos a ver las ocho etapas del desarrollo según Erikson:
I: 0 a 1 año. Confianza básica vs. desconfianza.
El bebé desarrollará la confianza sin eliminar la capacidad de desconfiar. El niño aprende a confiar en sus padres, que deberán estimularlo de manera cariñosa, e irá ganando confianza en su propio cuerpo y sus capacidades.
II: 2 a 3 años. Autonomía vs. vergüenza y duda.
La tarea primordial en esta etapa consiste en que el niño desarrolle un cierto grado de autonomía, sin perder un cierto sentimiento de vergüenza y duda. Los padres deben empezar a dejarle un cierto margen de maniobra, pero sin que pueda sentirse desamparado.
III: 3 a 6 años. Iniciativa vs. culpa.
El niño, para desarrollar la iniciativa, debe aprender a afrontar de manera positiva los retos que le va planteando el mundo. El niño debe desarrollar nuevas habilidades y debe sentirse útil. Los padres (y los educadores) deben alentar la capacidad de fabular, investigar e inventar del niño. Esta es la etapa del juego, ya llegará la edad de la educación formal.
IV: 6 a 12 años. Laboriosidad vs. inferioridad.
Los niños deben acostumbrarse a controlar un poco su fértil imaginación y dedicarse a su educación. Deben desarrollar una capacidad de trabajo (laboriosidad) y todos los que intervienen en esta etapa de la educación (padres, profesores, cada vez más los iguales) deben intentar que no desarrolle también un sentimiento de inferioridad. Los niños deben aprender el concepto de éxito y comprender la satisfacción de hacer bien las cosas.
V: 12 a 18 (o más) años. Identidad yoica vs. confusión de roles.
Tal y como hemos comentado en clase, esta etapa de adolescencia tiene hoy en día un límite superior que puede alargarse bastante más que en la época en que Erikson planteó su teoría. Esta es la etapa en la que más centró sus estudios. En ella, el adolescente debe alcanzar su identidad, tratando de evitar la confusión de roles. Se trata de saber quiénes somos y cuál es nuestro lugar en la sociedad. Debemos reunir todo lo que hemos aprendido acerca de la vida y de nosotros mismos y crear una autoimagen que nos satisfaga.
VI: Primeros veinte. Intimidad vs. aislamiento.
La tarea principal de esta etapa de adulto joven consiste en lograr un cierto grado de intimidad (con amigos, con amantes), lo opuesto al aislamiento, que nos permita sentirnos partícipes de la sociedad. El adulto joven ya se conoce a sí mismo y debe empezar a hacerse preguntas sobre sus relaciones y a buscar las respuestas acordes con su nuevo lugar en el mundo.
VII: De los 30 a los 50. Generabilidad vs. autoabsorción.
Este período tiene unos límites bastante difusos, pero incluye la edad en la que el adulto mediano se dedica a criar a los hijos. Muchas personas, en este estadio, sufren una crisis (de la mediana edad) y se preguntan qué han estado haciendo en la vida. La productividad llevará al adulto a preocuparse por los que son más jóvenes (que no tienen por qué ser sus hijos, pueden ser sus alumnos, sus compañeros de trabajo más jóvenes …) mientras que el estancamiento puede llevarlos a no preocuparse de nadie más que por ellos.
VIII: De 60 en adelante. Integridad vs. desesperanza.
Esta etapa comienza con la jubilación o con la marcha de los hijos del hogar. El adulto viejo puede empezar a sentirse inútil, improductivo. El cuerpo ya no es el de antes, y empiezan los achaques, en el círculo social más próximo empiezan a morir personas, aparece el miedo a la muerte. Algunas personas, como respuesta, se encierran en los recuerdos, y pueden aparecer depresiones y otros trastornos. En el caso óptimo uno debe ser capaz de asumir toda su vida y no temer a la muerte.

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